
Magnífica ensalada de tomate y cebolla (había más platos), y buenísimo el vino del "tonel" de detrás...
Ni que decir tiene que al mediodía no comí nada en casa. Llegué sobre las doce, más o menos.
- No comerás, ¿verdad? -me soltó mi señora. ¡Cómo me conoce¡
- Puesssss...no. En todo caso, un cafecito cuando te lo vayas a tomar tú...
El ambiente con los amigos, total y magnífico. Las charlas, comentarios y discusiones, animadas. La mañana se nos hizo corta...Tal es así que ya hemos quedado para el próximo viernes, para REPETIR. En el mismo sitio, a la misma hora y, más o menos, el mismo "menú".
La vida está llena de sinsabores y cosas desagradables, tanto que, si unos momentos como estos, que son los que nos alegran la vida, los dejamos pasar, lo único que estamos haciendo es tirarnos piedras a nuestro tejado, a nuestras cabezas...y piedras gordas, además.
Aprovechemos esos pequeños instantes que nos concede La Vida y disfrutemos de ellos. Otra cosa no sacaremos.