
Las nueve de la mañana y ya he acabado de dar la vuelta con mi perrita de raza "westy" para que hiciera sus necesidades.
Apenas he entrado por la puerta de casa y ya he notado el suave aroma del café con leche y del pan recién tostado, preparado todo en la mesa de la cocina por mi señora.
El día acaba de comenzar.
Qué poco necesitamos los pobres para ser felices y cuánto necesitan los ricos.