sábado, 22 de diciembre de 2007

La LOTERIA: ¡¡Ni un clavel...¡¡

Dicen, o decimos tras comprobar que no nos ha tocado ni un clavel, que hoy es el día de la SALUD.

Mientras los crios esos de voz chillona van gritando número tras número, seguimos con la ilusión y la esperanza de que en una de esas se equivoquen y vociferen uno de nuestros números, a ser posible ese en el que más dinero hemos gastado, pero conforme van saliendo los segundos premios, los quintos, los cuartos, los terceros...aún parece que algo nos mantiene ilusionados, aunque ninguno de los números que tenemos pertenezca al grupo de los que ya han cantado, siempre nos queda la esperanza del primero.

Pero llega el primero, lo gritan, la gente mira sus números, los bombos dejan de girar, los periodistas preparan sus cámaras, la televisión enfoca las manitas de los niños con las bolitas entre sus dedos, nosotros miramos nuestros números con los ojos muy abiertos, y comprobamos, atónitos, que no nos coincide ni uno.

Es entonces cuando decimos eso de "SALUD que tengamos, que hambre no nos ha de faltar..."
Luego ves esos reportajes de televisión con la gente saltando, agitando botellas de cava y tirándolo al aire o a la cabeza de alguien, y nosotros nos quedamos, quietos en nuestro sofá, mirando con cara de gilipollas esas escenas sin mover ni un solo músculo.

Y volvermos a pensar sin decirlo: "SALUD que tengamos, que hambre no nos ha de faltar...¡¡mecagüenlalecheputa¡¡"

En fin, lo dicho: SALUD. Otro año será. ¿O tampoco?.

Y encima sigue lloviendo y se me sigue mojando la techumbre de madera que me han puesto en mi nueva casa....Y tal y como está el tiempo, además, sin poder salir con la moto. Sólo me falta quedarme preñao...

Felices Fiestas y Próspero Año 2008

Feliz Fin de Semana.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Pito, pito, gorgorito...

Y sigue lloviendo.

Toda la santa noche lloviendo. Me he despertado a las ocho y media y he comenzado a oír el ruido de la lluvia contra el tejado de mi casa, ruido de agua bajando por las canales, ruido de las salpicaduras de las ruedas de los coches al pasar bajo mi ventana...Y la madera de mi buhardilla soportando el agua.

Desde hace más de cuatro meses sin caer ni una sola gota del líquido elemento y no hago más que poner el tejado de madera en mi casa y justo, al día siguiente, comienza a llover y se pega, din dejar de hacerlo, va para tres días...¡¡con dos cojones¡¡

Esta mañana y siguiendo con el tema de mi problema de vesícula, hemos ido mi señora y yo al hospital, a la consulta con el cirujano, en este caso, cirujana, para que me viera el tema y me dijera qué es lo que tenía intención de hacer.

En un principio me dijeron que no sabían, a ciencia cierta, qué es lo que me afectaba.
Al poco tiempo y tras muchos análisis y pruebas de laboratorio, que ya parecía yo más un ratón colorado que una persona humana, me dicen que puede que sea problemas de vesícula pero que lo tenían que confirmar porque no lo veían demasiado claro.

Después me dijeron, afinando la cosa, que sí, que era vesícula y grasa o cristales de grasa en la propia vesícula, y que fuera comidas con grasa, fuera bebidas alcohólicas y, como en la serie esa del "Ulises" de Antena 3: ¡Paracetamol y mucha agua¡

Después volvieron a decirme que no, que no era vesícula, sin descartar que hubiera algo de grasa en la misma, y que el tema eran nervios en el estómago. Yo, ese día, empecé a perderme.

Voy en el día de hoy a la cirujana y me dice que es colesterol en la vesícula mezclado con algo de tensión o estrés y nervios al estómago y para lo cual, aparte de la medicación que ya llevo, me ha recetado un tranquilizante, y lo más bonito: me ha emplazado para dentro de tres meses y medio, cuando a mí me vienen dando los cólicos prácticamente cada diez días.

¿Y mañana?, ¿qué me dirán mañana?, ¿que es una inflamación testicular y cuya hinchazón me produce el cólico trapero que de vez en cuando me hace ver las estrellas? ¿Me dirán, acaso, que son atascos de las glándulas suprarenales o intrauterinas mezclados con espasmos cardiológicos como consecuencia del cerumen de las orejas producido por el polen de la margarita y el romero de monte?.

Cuando yo era más joven que ahora, y de eso ha llovido algo más de lo que ha caído en estos tres días de lluvia continuada, había un juego en el que se cantaba una cancioncilla que decía algo así: "Pito, pito, gorgorito, dónde vas tú, tan bonito...". ¿Trabajarán así los médicos de la Inseguridad Insocial?.

Visto lo visto y oídas las partes tanto contratada como contratante, mucho me temo que casi sí.

Miedo me da el pensarlo tan siquiera.

Como le dijo el cojo al ciego: "Andaremos y veremos..."

Felices Fiestas.

Feliz Fin de Semana.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Las Navidades...

Ya hemos empezado a enviar postales de Navidad. Felicitaciones, buenos deseos, ilusiones, esperanzas, reuniones, cenas, comidas, regalos, familia, amigos, indigestiones, colesteroles varios, tensión por las nubes, arrepentimientos, promesas de no volver a pasarnos...

Tengo a mi izquierda, junto al teclado del ordenador, un buen montón de sobres con sus correspondientes postales navideñas dentro. Todas escritas y firmadas. Sólo falta pegar la solapa trasera de los sobres y depositarlos en correos.

Y todo eso sin contar las postales electrónicas que todos los que usamos internet solemos enviar a nuestros conocidos, familiares, amigos y no tan amigos. Y lo que todos hacemos al enviar este tipo de postales es buscar algún portal, desconocido para la mayoría, donde podamos encontrar esa postal divertida y rara, curiosa y poco vista, con el único fin de demostrar, al que la recibe, que somos mejores que él buscando postales en internet.

Estas fiestas es lo que tienen: mucho de bombo y platillo, mucho de aparentar y expresar y, creo yo, poco de VERDADERA (con mayúsculas) sinceridad.

Cada vez oigo a más gente decir que estas fiestas son las que menos les gustan del año. A mí, de todos modos, me encantan, y cuando escribo una postal a un conocido, amigo, familiar, etc, lo que le pongo en su interior lo siento realmente. Y si no lo sintiera, juro por lo más sagrado que me ahorraría la postal.

Está lloviendo. Llevamos dos días con nieblas nocturnas y lloviznas diurnas. La obra de mi casa, parada. La madera que me he puesto en el techo de la buhardilla, totalmente mojada. Mi señora, cada vez que ve desde la ventana de nuestra cocina la madera mojada de la obra, se pone enferma. Y yo me pongo enfermo de verla a ella enferma. De modo que llevamos dos días enfermos los dos. Creo que mañana saldrá el sol, al menos eso es lo que le digo a mi señora para tratar de curarle su mal. Y de paso, el mio.

Felices Fiestas.

Feliz Fin de Semana.

sábado, 15 de diciembre de 2007

¡¡¡GUAU...¡¡¡

Anoche vino mi cria de La Capital para pasar el fin de semana con sus queridísimos padres. La fuí a buscar a la parada de autobuses y la traje con el coche: hacía demasiado frio como para dejar que viniera, la pobre, andando y arrastrando la maleta con ruedas.

Después y a eso de las diez de la noche nos fuimos a cenar con un matrimonio amigo a un restaurante cercano: ¡¡hasta las dos de la madrugada de hoy estuvimos entre la cena y la sobremesa¡¡. Perfecto todo.

En los postres se nos acercó el dueño del restaurante con una botella de cava en una mano y una cubitera con hielo en la otra:

- Regalo de la casa. ¿La pongo dentro de la cubitera aquí mismo? -dijo señalando un extremo de la mesa.

Nos miramos los cuatro.

- ¡Ponla, ponla...y muchas gracias...¡

Entre la excelente comida, el cava, los cafés, un par de copas cada uno que tomamos después y los chistes y anécdotas...¡ las dos de la mañana ¡

Bueno, y hoy, a las nueve, ya estaba yo sobre la moto dirección a un restaurante donde había quedado con unos amigos. Unos sesenta kilómetros separan ese restaurante de mi casa. La temperatura ambiente según el termómetro de mi moto: ¡¡ -5 grados ¡¡. Como para ponerse en mangas de camisa a lucir músculo.

A unos treinta kilómetros de casa, tenía los dedos completamente helados. He tenido que parar en un bar de carretera para tomarme un café y coger la taza con las dos manos tratando de que reaccionaran y procurando que no me saltaran los dedos en mil pedazos. ¡¡Virgen del Amor Hermoso...¡¡

He llegado al punto de reunión justo en el momento en el que mis amigos bajaban de sus monturas y comenzaban a quitarse los guantes. Les he soltado, riendo:

- ¡Cuidado, no tiréis con fuerza no vayáis a sacar el guante lleno de dedos...¡

Todos decían lo mismo: los dedos helados. El cuerpo, como si nada, pero los dedos estaban, exagerando bastante, a punto de congelación con lo que la amputación de los mismos estaba al caer.

Después del almuerzo, de las fotos, de los chistes, de los comentarios jocosos, de las previsiones que tiene el club, del replanteo de nuevas y próximas salidas, etc, etc, nos hemos despedido con un fuerte abrazo y cada uno a su casa.

Ellos han seguido hasta La Capital y yo, en solitario, a Mi Localidad.

Día para contar. Anécdotas para recordar. Vivencias para tener en cuenta. Experiencia que nos enseña y cuyas enseñanzas no se olvidan. Renovación de amistades. Consolidación de viejas amistades. Confraternización y buen ambiente entre las personas que, en definitiva y a la postre, es de lo que se trata.

Ahora, en casa y calentito, recuerdo la experiencia del día y contemplo en la pantalla de mi ordenador las fotos hechas: Gracias, amigos, por vuestra compañía y vuestra amistad.

Mi hija ha salido a dar una vuelta con las amigas.

Mi señora está pintando en su estudio.

Yo me siento feliz, contento y satisfecho.

Feliz fin de semana.

viernes, 14 de diciembre de 2007

La botella medio llena...

En efecto, tal y como pensaba, anoche me llamaron mis hijas para felicitarme por mi cumpleaños o, mejor dicho, por la pérdida de uno de los años que me quedaban por vivir.

A eso de las nueve de la noche suena mi móvil y el número que se reflejaba en su pantalla me indicaba que era mi hija pequeña:

- Feliiiiizzzz, feliz en tu díaaaa.... -me canturreó de inmediato como primera respuesta a mi saludo inicial.

Después estuvo un rato partiéndose el culo por la risa pero, a mí me emocionó el ver cómo la hija se acuerda del cumpleaños del padre y cómo le tararea, al oido, una canción conmemorativa de tal evento.

Estuvimos hablando un poco y al final se despidió diciendo que se tenía que marchar porque llegaba tarde a sus clases de mantenimiento del gimnasio al que va todas las tardes.

Mi hija la mayor no estaba en casa, pero a las once de la noche volvió a sonar mi teléfono de nuevo y, en esta ocasión, era la otra hija la que me felicitó por la pérdida de uno de los años que me quedaban por vivir.

Reconfortan estas cosas. Yo lo sé por mis padres y lo sé ahora por mí, por padecerlo en carne propia.

Estas pequeñas alegrias que te proporcionan los hijos, en mi caso mis hijas, me compensan de todos los problemas que te hayan podido ocasionar a lo largo de toda su existencia. Con cualquier cosa, los padres nos sentimos pagados. Con cualquier detalle, por pequeño e insignificante que parezca, a los padres nos parece el mejor y mayor regalo que hacérsenos pueda. Esas simples llamadas, esas palabras dichas con todo el amor al oido, esa canción tarareada a través de un móvil, esas palabras de buenos deseos y de felicitación, para mí suponen el mayor de los regalos que pudieran hacerme mis hijas. Todo lo demás sobra. Me basta con su amor, con su sonrisa, con sus buenos deseos...

He perdido uno de los años que me quedaban por vivir, pero anoche engordé varios kilos, de satisfacción y orgullo, tras las dos llamadas que con más deseo estaba esperando recibir: las de mis dos hijas.

Esta noche nos vamos a cenar con un matrimonio amigo a un restaurante para celebrar esa pérdida del año.

Y esta tarde viene también, a pasar el fin de semana con nostros, mi hija pequeña.

Estoy contento y lleno de orgullo. En estos momentos, la vida me parece bella y estoy viendo la botella del alma medio llena de ilusiones, esperanzas, amor y ganas de vivir.

Feliz fin de semana.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Un año más...

Hoy he cumplido un año más.

Igual me da...

Quiero decir que, realmente, cada segundo que pasa en la vida de una persona se está cumpliendo un año más, por tanto, el hecho de decirlo en un día en concreto dentro de 365 días no me dice nada ni me pone realmente cachondo.

En este preciso segundo de mi vida estoy cumpliendo un año en relación al mismo segundo de hace un año...Y ahora estoy cumpliendo otro año...y ayer cumplí nuevos años...cada segundo que pasa estoy cumpliendo un año más de vida en relación al mismo momento de mi vida de hace un año, por tanto, estoy en un constante celebrar años.

Entonces, cuando algo se hace tan súmamente repetitivo, ¿dónde está la ilusión del acto, la alegria, el motivo por el que celebrar algo?

Encima y con todo, como tengo esos problemas de vesícula que cualquier día de estos se me llevan al hotel de los callaos, pues no puedo comer según qué cosas, y para celebrar, mi señora y yo, mi cumpleaños, lo único que hemos hecho ha sido darnos cuatro besos y para postre, en la comida, unos pastelitos especiales que me ha traido.

Y ya por la tarde y para seguir con el tema de la celebración cumpleañera me he ido, yo solito, con mi moto a hacerme unos 135 km., con unas temperaturas de 3 grados, ausencia total de viento y un cielo azul, limpio, sin nubes..."Feliz cumpleaños", me ha dicho mi moto cuando me ha visto entrar en mi cochera. Le he dado un cariñoso golpecito en el puño del acelerador, sonriéndole, y la he arrancado para que se fuera calentando mientras me ponía mi ropa motera.

Me han llamado algunos familiares por teléfono para felicitarme. Algún amigo, mis padres...espero que esta noche, a última hora, me llamen mis hijas...y mañana por la noche, por aquello de no poder hacerlo hoy por temas de trabajo, familiares, etc, nos iremos con una pareja de amigos a cenar por ahí, a celebrar mi cumpleaños y a tomar un par de tragos pero, eso sí, cuidando qué como y qué bebo porque luego viene San Pedro con la rebaja y me da el típico toque doloroso que hace que me acuerde hasta de los abuelos del susodicho San Pedro.

Pues eso, que un año más. ¿O debería decir un año menos?.

Si nos fijamos en que cada uno tiene su Destino marcado en esta vida y en este mundo, y si nos fijamos en que eso quiere decir que, aunque no lo sepamos, cada uno tenemos marcados nuestros años justos de vida en el Planeta Azul, realmente hoy no tengo "tantos años", hoy YA NO TENGO "tantos años" porque esos años YA los he gastado. Los que realmente TENGO son los que me quedan por vivir. Esos son los años que tengo y los que me quedan por gastar. Y eso quiere decir que cada año que cumplimos no tenemos un año más: ¡¡TENEMOS UN AÑO MENOS¡¡

¿La botella medio llena o medio vacía? Normalmente yo soy de los que la ven siempre medio llena, pero hoy, no sé por qué razón o motivo, parece que la estoy viendo medio vacía. ¿Será la edad?

Me están terminando de poner las vigas de madera en la buhardilla de mi nueva casa. Va a quedar una casa preciosa. Y la terraza porticada que me voy a hacer en la misma buhardilla, con un alero precioso bordeando toda la terraza, haciendo esquina y dando a dos calles, y con todas las vigas viéndose desde abajo, va a dar que hablar. Puede que más de uno le haga alguna que otra foto, estoy convencido.

Mientras escribo, sigo escuchando música.

Y ahora, tras acabar este escrito, me voy a leer un rato hasta la hora de cenar, tranquilamente sentado en mi sillón favorito, junto a una lámpara de pie y con mis pies, descalzos, apoyados en un pequeño taburete coronado con un pequeño cojín.

Feliz cumpleaños, me autodigo.

Feliz fin de semana.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Quien evita la ocasión...

...evita el peligro.

Y digo esto a raíz de la noticia aparecida en la prensa de un doble tiroteo en dos centros religiosos de EEUU con un saldo de dos personas muertas, asesinadas.

El país de la Estatua de la Libertad dicen que es el más liberal o libre del mundo, el más demócrata, el que ofrece mayor cantidad y posibilidades de que cada uno haga y diga lo que quiera. Yo lo pongo bastante en duda. Pero para gustos, los colores.

No obstante, algunas de sus "libertades" son las que originan y causan crímenes, asesinatos y problemas a la sociedad como el que comentamos aquí de los tiroteos en centros religiosos o, como en otras ocasiones, escuelas, universidades, grandes centros comerciales, etc, etc.

La libertad hay que saber administrarla muy bien porque corremos el riesgo de transformala en libertinaje.

Y si damos la libertad de que cada uno se compre un fusíl ametrallador, un lanzagranadas, una pistola 9 m.m., un rifle con mira telescópica y mil tipos de armas más, corremos el riesgo, como estamos viendo, de que esas armas las compre un desequilibrado, un loco, un visionario, un demente, un iluminado, un terrorista, un asesino en serie o múltiple y acabemos todos como estamos viendo que se acaba, es decir, con varias personas asesinadas y con sus cuerpos ensangrentados y tirados por el suelo de cualquier sitio. Y la vida de una sola persona vale mucho más que nuestro derecho a comprar un rifle con mira telescópica.

Si evitamos la ocasión evitaremos el peligro. Prohibamos la venta libre de armas y evitaremos, por lo menos en un porcentaje muy alto, situaciones de este tipo.

Siempre habrá un iluminado que, aun con la prohibición de la venta de armas, conseguirá por cualquier método un rifle con mira telescópica y acabará haciendo lo que acaban haciendo estos últimos asesinos demenciales y desequilibrados, pero por lo menos, no les pondremos tan a la mano, tan a punto y tan súmamente fácil la posibilidad de adquirir un arma que, en sus manos, acaba haciendo lo que acaba haciendo, es decir, asesinar a personas inocentes destrozando, de ese modo, vidas y familias enteras.

La libertad está muy bien, pero un exceso de libertad puede llevar a situaciones de este tipo. La libertad de mi vecino acaba donde empieza la mia, y la mia acaba donde empieza la del vecino. Ni que me guste ni que no, hay terrenos en los que yo no puedo entrar, y ese mismo pensamiento se lo tiene que aplicar mi vecino.

Pero esas ideas las puede entender una persona de las llamadas normales, pero no creo que las entienda ni que las acepte una persona desequilibrada, loca, demente, visionaria, iluminada...esa persona actuará según sus visiones, según sus propios intereses o apetencias, sin preguntar, sin pensar y sin saber si hace bien o mal. Símplemente siguiendo su instinto animal, y esos instintos animales llevan a situaciones totalmente imprevisibles como estamos viendo últimamente con demasiada frecuencia con estos asesinos de gente en centros universitarios, escuelas, centros comerciales o, como ayer, centros religiosos.

Y yo, hoy por la mañana, sigo escuchando música clásica, en este momento y concretamente, la "Rhapsody in Blue", de George Gershwin.

Feliz semana.