Ayer terminé de los nervios con el tema de las baldosas, baldosones...
Esta mañana, TAMBIÉN, pero en otra tienda o exposición de venta de materiales para suelos, suelas, cocinas, cocinos, salones, salonas, escaleras, escaleros, tejas, tejones (¡ah, pero, eso del tejón no es un bicho raro?...si es que ya no me riega el cerebro, a ver si al final voy a poner en el suelo de mi salón 400 tejones (el bicho) clavados con chinchetas...¡ )
Bueno, pues después de llegar a casa y viendo el telediario, ha salido un reportero, en Antena 3 y hablando desde los EE.UU de toda la vida y sobre el tema de las hipotecas y cosas por el estilo, y ha acabado diciendo, y eso es lo que me ha acabado de destrozar las pocas neuronas cerebrales que aún me quedan medio vivas, algo así:
- ...se han CUADRUPLICADO POR CUATRO...
¡¡Nos ha jodido Mayo con las flores...¡¡ Es que si las hipotecas se llegan a CUADRUPLICAR por DOS sería cuestión de empezar a investigar el tema ese del teorema de Pitágoras, la regla de tres (simple o compuesta) y la tabla de multiplicar del 1.
Yo creo que debería de haber dicho algo así:
"- ...se han CUADRUPLICADO." Y punto redondo o:
"- ...se han MULTIPLICADO por cuatro." Y punto redondo también.
Y de esa manera no me estaría dando vueltas la cabeza tratando de encontrar un sentido lógico a la redundancia redundable expuesta por un redundante periodista.
Señor, Señor, entre todos me van a volver loco.
Y mañana, y si Dios quiere, saldré saliendo con la moto y me iré o marcharé yendo con la moto motera motorizada a la concentración concentrada de moteros con moto para hablar hablando con los amigos amistosos, esos a los que hace tiempo, o más, que no veo con los ojos de ver.
Feliz fin de semana semanal.
sábado, 26 de enero de 2008
viernes, 25 de enero de 2008
Baldosas, baldosones...
Esta mañana nos hemos ido, mi señora y yo, a una Localidad cercana a la nuestra donde nos habían dicho que había una casa de venta de materiales de construcción, que tenía unos muy buenos precios.
Hemos estado con la chica que nos ha atendido, cerca de hora y media, viendo ladrillos, ladrillones, baldosas, baldosones, granito, granitones, cerámica, ceramicones...y he salido hasta los mismísimos molondrollones de todo ese tipo de material.
Aún estoy viendo delante de mi todos esos materiales y su variopinto mundillo multicolor, con o sin fenefas, con o sin biseladas, con o sin...con o sin...con o sin...
Al final, por lo menos, hemos llegado a una serie de conclusiones en cuanto a los materiales y modelos a poner en los distintos sitios, precios, descuentos, ivas y venías.
Mañana, sábado, hemos de ir a otro sitio a repetir la operación. Lógicamente no te vas a quedar con lo primero que te enseñan. Mañana ya podremos decir, más o menos, qué nos interesa más para el suelo, qué para la cocina, qué para la escalera y cuales son los precios más económicos habiendo sopesado, préviamente, la relación calidad-precio.
Si en un momento determinado del día, o de la noche, alguien que haya leído este mensaje oye una terrible explosión, así como lejana, que no pregunte nada: habrá sido mi cabeza o mis.....pues eso.
¡Virgen de la Teta al Hombro...jamás pensé que habría tanta cantidad de materiales, de tamaños, de colores, de combinaciones, de calidades...para poner en una casa¡
Ya de vuelta hemos parado en un restaurante de carretera para comer. Hemos comido tranquilamente y delante de unos sabrosísimos platos y empujándolos con una botella de agua de litro y medio.
Mañana, como consecuencia de la nueva visita turístico-ceramicosa-baldosil, no voy a poder montar en mi moto, que es una de las pocas cosas que me relajan, últimamente, pero el domingo, que tengo una concentración a sesenta kilómetros de Mi Localidad, no me la hace perder ni El Santo Advenimiento.
¡¡Qué ganas tengo de que llegue el domingo, Señor...Dichosa casa...¡¡
Feliz fin de semana
Hemos estado con la chica que nos ha atendido, cerca de hora y media, viendo ladrillos, ladrillones, baldosas, baldosones, granito, granitones, cerámica, ceramicones...y he salido hasta los mismísimos molondrollones de todo ese tipo de material.
Aún estoy viendo delante de mi todos esos materiales y su variopinto mundillo multicolor, con o sin fenefas, con o sin biseladas, con o sin...con o sin...con o sin...
Al final, por lo menos, hemos llegado a una serie de conclusiones en cuanto a los materiales y modelos a poner en los distintos sitios, precios, descuentos, ivas y venías.
Mañana, sábado, hemos de ir a otro sitio a repetir la operación. Lógicamente no te vas a quedar con lo primero que te enseñan. Mañana ya podremos decir, más o menos, qué nos interesa más para el suelo, qué para la cocina, qué para la escalera y cuales son los precios más económicos habiendo sopesado, préviamente, la relación calidad-precio.
Si en un momento determinado del día, o de la noche, alguien que haya leído este mensaje oye una terrible explosión, así como lejana, que no pregunte nada: habrá sido mi cabeza o mis.....pues eso.
¡Virgen de la Teta al Hombro...jamás pensé que habría tanta cantidad de materiales, de tamaños, de colores, de combinaciones, de calidades...para poner en una casa¡
Ya de vuelta hemos parado en un restaurante de carretera para comer. Hemos comido tranquilamente y delante de unos sabrosísimos platos y empujándolos con una botella de agua de litro y medio.
Mañana, como consecuencia de la nueva visita turístico-ceramicosa-baldosil, no voy a poder montar en mi moto, que es una de las pocas cosas que me relajan, últimamente, pero el domingo, que tengo una concentración a sesenta kilómetros de Mi Localidad, no me la hace perder ni El Santo Advenimiento.
¡¡Qué ganas tengo de que llegue el domingo, Señor...Dichosa casa...¡¡
Feliz fin de semana
domingo, 20 de enero de 2008
¡Vaya niebla...¡

Esta mañana y tras levantarme he visto que el día no podía ser mejor: Un sol radiante y una temperatura de diez grados según el termómetro de mi terraza, orientado al norte.
Sin pensarlo dos veces y sin consultarlo con ningún representante del Gobierno ni de la Dirección General de Tráfico (más me habría valido), me he cambiado de ropa, me he puesto la de motero y....
Al salir de la cochera de casa, un amigo mio que se iba a tomar un aperitivo, a eso de las once de la mañana:
- ¿Te vienes conmigo? -le he dicho
- A mí, eso de las dos ruedassssssss...como que no...
- Vale, tú te lo pierdes, yo me voy a quemar rueda.
A unos 20 km. de Mi Localidad ya he visto a no muy larga distancia que me iba a meter dentro de una niebla espesísima. Tentado he estado de dar la vuelta, pero me he dicho: "¿Quien dijo miedo? (y se acababa de cagar)". ¡¡Y he seguido, como un solo hombre, como un valiente...¿como un insensato?¡¡. La verdad es que, dentro de la niebla, me he cruzado con otros moteros que iban en dirección contraria y que, al cruzarnos, nos lanzábamos el saludo motero, esa "V" que con tanto cariño enviamos al compañero motero que se cruza con nosotros.
He parado en un par de ocasiones para hacer alguna foto conmemorativa. Se me han congelado las puntas de los dedos, bueno, la cosa no ha llegado al punto de la cangrena y de la amputación pero, sí, frío en la punta de los dedos he pasado un poco. El resto del cuerpo, nada, como si tal cosa, pero la punta de los dedossssssss....
La pantalla del casco se me llenaba de agua cada doscientos metros y tenía que estar quitándola pasándole por encima el dedo índice, enguantado, de la mano izquierda. De la propia pantalla de la moto también me saltaban fuertes gotas de agua: la pantalla se iba llenando de gotas sueltas que, con el viento, se iban desplazando hacia arriba aumentando de tamaño al arrastrar a otras gotas y, al llegar al borde superior, saltaban golpeándome en la visera del casco aumentando la frecuencia de limpieza del agua acumulada en la misma.
Total: un viaje perfecto y muy bonito. Frio en los dedos pero, como siempre, todo bien. He disfrutado de lo lindo, como siempre que subo en mi moto y me voy por ahí, libre, volando a un palmo del suelo, tumbando y levantando, sintiendo el ruído del viento en el casco, controlando esos 300 kg. de metal que llevo debajo de mis posaderas.
Cerca ya de casa, de nuevo el sol, el cielo azul y una temperatura muy agradable. La verdad es que la diferencia al ir en moto entre correr a través de la niebla o a través de un aire limpio y un cielo azul, es como lo blanco y lo negro. El estado de ánimo es distinto, se corre más suelto, más alegre, más animado, más esperanzado, con más ganas...Donde hay sol, hay alegria.
Feliz Semana.
viernes, 18 de enero de 2008
Ya se ha ido...
Hace unos días comenté por aquí que un buen amigo mio estaba a las puertas de la muerte, que había sido ingresado en el hospital y que le habían dado un mes de vida, y que la próxima vez que saliera de allí sería con los pies por delante...¡¡Pues ayer salió con los pies por delante y esta mañana he tenido que ir, junto con mi señora, a La Capital a toda leche para poder asistir a su funeral y poder despedirme de él y verlo por última vez¡¡
Tanto su esposa, como su hija, amiga íntima de mi hija la mayor, en cuanto nos han visto entrar en el tanatorio se nos han abrazado arrasadas en lágrimas. Yo no me he podido contener. Ya no pude hacerlo ayer por la noche cuando me llamó mi hija la mayor para comunicarme la noticia. Me quedé bloqueado con el teléfono al oido. Ahogado. Fue superior a mis fuerzas.
Y esta mañana, delante de su féretro, contemplando el rostro amarillento de mi pobre amigo a través del cristal del cuarto donde estaba expuesto, me he acabado de destrozar.
Los amigos moteros del club al que él pertenecía le han enviado una corona con un recordatorio motero.
Ahora será allá arriba, por encima del azul del cielo, por donde correrás con tu moto, sin problemas de frio o calor, sin problemas de viento, sin problemas de niebla, nieve o agua...allí, amigo mio, todos los días brilla el sol. Ahora no podrás poner esas excusas que en alguna ocasión me ponías:
- ¡Es que hace un frio que pela...¡
Ahora ya no tienes excusas, amigo mio. Ahora sé que correrás libre y feliz, despacio y sonriente, con esa sonrisa ancha y sincera por debajo de tu bigote, con tu bozarrón noble y fuerte, con tu moto color azul, igual que el azul de ese cielo desde el que ahora nos contemplas.
Un fuerte abrazo.
Tanto su esposa, como su hija, amiga íntima de mi hija la mayor, en cuanto nos han visto entrar en el tanatorio se nos han abrazado arrasadas en lágrimas. Yo no me he podido contener. Ya no pude hacerlo ayer por la noche cuando me llamó mi hija la mayor para comunicarme la noticia. Me quedé bloqueado con el teléfono al oido. Ahogado. Fue superior a mis fuerzas.
Y esta mañana, delante de su féretro, contemplando el rostro amarillento de mi pobre amigo a través del cristal del cuarto donde estaba expuesto, me he acabado de destrozar.
Los amigos moteros del club al que él pertenecía le han enviado una corona con un recordatorio motero.
Ahora será allá arriba, por encima del azul del cielo, por donde correrás con tu moto, sin problemas de frio o calor, sin problemas de viento, sin problemas de niebla, nieve o agua...allí, amigo mio, todos los días brilla el sol. Ahora no podrás poner esas excusas que en alguna ocasión me ponías:
- ¡Es que hace un frio que pela...¡
Ahora ya no tienes excusas, amigo mio. Ahora sé que correrás libre y feliz, despacio y sonriente, con esa sonrisa ancha y sincera por debajo de tu bigote, con tu bozarrón noble y fuerte, con tu moto color azul, igual que el azul de ese cielo desde el que ahora nos contemplas.
Un fuerte abrazo.
lunes, 14 de enero de 2008
77 Euros...
El golpe con el bate de béisbol, en la cabeza de la anciana, fue brutal.
Estaba sentada, adormilada, en un viejo sofá que tenía unas puntillas blancas adornando el cabecero del respaldo del sofá. El golpe le vino desde atrás. La anciana ni se enteró. Sólo sintió un ruido, como un susto, y de pronto se le apagó la luz, se le apareció el vacío negro y todo acabó. La televisión encendida seguía emitiendo, en esos momentos, unos anuncios.
El cuerpo quedó tendido sobre su costado izquierdo, caído sobre el sofá, derramando sangre y restos de una cabeza abierta y aplastada en su lado derecho. Ni un grito, ni un ruido, ni un lamento, nada extraño, tan sólo el golpe del bate de béisbol al golpear la cabeza de la anciana.
El joven, con un pasamontañas cubriéndole la cabeza, dejó el bate apoyado en el respaldo del viejo sofá y comenzó a abrir y cerrar cajones de armarios y estanterías, sacando todo a puñados y arrojándolo lejos de sí. Iba de un lado a otro, entrando y saliendo de las distintas habitaciones del pequeño piso, dejando todo revuelto, arrojado por todos sitios, dejando caer en el suelo algunos cajones de alguna cómoda.
En un armario ropero donde escasamente había tres o cuatro vestidos de color oscuro colgados de unas perchas de plástico, y con unas cuantas sábanas, colchas y mantas dobladas y plegadas en la base del mismo, encontró un bolso negro, pequeño, cerrado con una cremallera a todo lo largo de su parte superior. Lo abrió y ensanchó para ver, de una ojeada, todo su interior. Había un monedero con unos pocos billetes y algunas monedas en uno de sus bolsillos interiores: 77 euros en total.
Se metió ese dinero al bolsillo y arrojó el bolso contra la pared lanzando un juramento. En una cajita de madera, de esas de puros, encontró unos medallones antiguos, algunos pares de pendientes sueltos, un par de anillos, alianzas de matrimonio, un viejo y anticuado collar de perlas de imitación, bisutería y baratijas, en definitiva; alguna vieja foto y unos sellos con parte del sobre del que fueron separados pegado todavía a los mismos. Arrojó la caja contra la pared tras meterse los medallones, anillos y collar en los bolsillos.
Volvió al salón donde había dejado a la anciana y se sentó en un sillón situado a su costado. Dio una patada a la pequeña mesa que había ante él arrojándola casi contra la pared de enfrente. La televisión seguía emitiendo anuncios.
Se levantó y recogió el bate. Se dirigió hacia la puerta del piso con intención de salir. Apoyó el oído contra la puerta por ver si se oía algo que le impidiera salir en ese momento. Miró por la mirilla de la puerta, una con un gran angular que le permitía ver casi todo el pasillo que se extendía frente a la puerta del piso.
Ni vio ni sintió nada. Permaneció unos segundos apoyado con su espalda contra la puerta, sin moverse, mirando al techo blanco del recibidor del piso. Por fin se decidió a salir. No había vuelto a mirar por la mirilla de la puerta desde la primera vez. Abrió la puerta con cuidado de no hacer ningún ruido mientras, con una mano, se quitaba el pasamontañas de la cabeza.
Los ojos se le abrieron como compuertas al encontrarse frente a él y a punto de introducir la llave en la cerradura, al hijo de la anciana, un joven oficial de la policía local que, como cada tarde, venía a visitar a su anciana madre.
Estaba sentada, adormilada, en un viejo sofá que tenía unas puntillas blancas adornando el cabecero del respaldo del sofá. El golpe le vino desde atrás. La anciana ni se enteró. Sólo sintió un ruido, como un susto, y de pronto se le apagó la luz, se le apareció el vacío negro y todo acabó. La televisión encendida seguía emitiendo, en esos momentos, unos anuncios.
El cuerpo quedó tendido sobre su costado izquierdo, caído sobre el sofá, derramando sangre y restos de una cabeza abierta y aplastada en su lado derecho. Ni un grito, ni un ruido, ni un lamento, nada extraño, tan sólo el golpe del bate de béisbol al golpear la cabeza de la anciana.
El joven, con un pasamontañas cubriéndole la cabeza, dejó el bate apoyado en el respaldo del viejo sofá y comenzó a abrir y cerrar cajones de armarios y estanterías, sacando todo a puñados y arrojándolo lejos de sí. Iba de un lado a otro, entrando y saliendo de las distintas habitaciones del pequeño piso, dejando todo revuelto, arrojado por todos sitios, dejando caer en el suelo algunos cajones de alguna cómoda.
En un armario ropero donde escasamente había tres o cuatro vestidos de color oscuro colgados de unas perchas de plástico, y con unas cuantas sábanas, colchas y mantas dobladas y plegadas en la base del mismo, encontró un bolso negro, pequeño, cerrado con una cremallera a todo lo largo de su parte superior. Lo abrió y ensanchó para ver, de una ojeada, todo su interior. Había un monedero con unos pocos billetes y algunas monedas en uno de sus bolsillos interiores: 77 euros en total.
Se metió ese dinero al bolsillo y arrojó el bolso contra la pared lanzando un juramento. En una cajita de madera, de esas de puros, encontró unos medallones antiguos, algunos pares de pendientes sueltos, un par de anillos, alianzas de matrimonio, un viejo y anticuado collar de perlas de imitación, bisutería y baratijas, en definitiva; alguna vieja foto y unos sellos con parte del sobre del que fueron separados pegado todavía a los mismos. Arrojó la caja contra la pared tras meterse los medallones, anillos y collar en los bolsillos.
Volvió al salón donde había dejado a la anciana y se sentó en un sillón situado a su costado. Dio una patada a la pequeña mesa que había ante él arrojándola casi contra la pared de enfrente. La televisión seguía emitiendo anuncios.
Se levantó y recogió el bate. Se dirigió hacia la puerta del piso con intención de salir. Apoyó el oído contra la puerta por ver si se oía algo que le impidiera salir en ese momento. Miró por la mirilla de la puerta, una con un gran angular que le permitía ver casi todo el pasillo que se extendía frente a la puerta del piso.
Ni vio ni sintió nada. Permaneció unos segundos apoyado con su espalda contra la puerta, sin moverse, mirando al techo blanco del recibidor del piso. Por fin se decidió a salir. No había vuelto a mirar por la mirilla de la puerta desde la primera vez. Abrió la puerta con cuidado de no hacer ningún ruido mientras, con una mano, se quitaba el pasamontañas de la cabeza.
Los ojos se le abrieron como compuertas al encontrarse frente a él y a punto de introducir la llave en la cerradura, al hijo de la anciana, un joven oficial de la policía local que, como cada tarde, venía a visitar a su anciana madre.
domingo, 13 de enero de 2008
Los "Protectores" de los moteros...

Esta mañana, como casi todos los sábados y domingos, me he cogido la moto, la cámara de fotos y me he ido a dar una vuelta por ahí.
Hoy he escogido un circuito que ya lo había hecho otras veces pero ampliándolo por un tramo de carretera que, hasta hace cosa de dos años, era un verdadero camino de cabras en lugar de carretera, aunque fuera carretera local, lo que pasa es que yo sabía que la estaban haciendo nueva y quería esperar a que la terminaran para poder meterme por allí.
Al llegar al cruce que me llevaba hacia el camino de cabras, he visto que estaba con un suelo impoluto y unas rayas blancas en el suelo totalmente inmaculadas:
- ¡¡Ya está terminada, me voy por aquí...¡¡ -me he dicho.
He tomado ese desvío y, en efecto, la carretera totalmente nueva, un asfalto impecable, muchas de las viejas curvas habían desaparecido haciendo los trayectos más largos y rectos, las curvas muy ámplias lo que ofrece más seguridad, el asfalto pintado de un blanco inmaculado pero...y siempre tenemos que tener un "pero", faltaban las señales verticales de las orillas de la carretera...claro, al ensanchar la carretera vieja se cargaron todas las señales que había y ahora hay que volver a ponerlas.
Pero, en cambio, estaban poniendo otra cosa: ¡¡LOS FAMOSOS GUARDARRAILES ASESINOS O DEGÜELLAMOTEROS ¡¡
Para muestra, un botón, es decir, la foto que acompaña mi comentario: puede verse el asfalto impecable, recto, pintadas las lineas del centro (faltan, como puede apreciarse, las lineas que delimitan el arcén), y las barras de hierro clavadas en tierra firme, esas barras que sujetan la barandilla que está en el suelo y que son, en su conjunto, los encargados de seccionar pies, manos, cuerpos enteros; los encargados, en definitiva, no de evitar muertes de motoristas sino los encargados de REMATARLOS cuando caen al suelo y tienen la desgracia de golpearse contra ellos.
¿No dijo hace relativamente poco el Gobierno de nuestra nación que en toda aquella carretera que se hiciera nueva se irían ya implantando los nuevos guardarrailes, mucho más seguros para coches y, sobre todo, para motoristas?. ¿No dijeron también que en todas las carreteras se irían sustituyendo los viejos guardarrailes por los nuevos, mucho más seguros?.
Pues, dos de dos: o mintieron entonces o mintieron entonces. Porque la prueba es totalmente concluyente: Esta carretera lleva terminada cosa de dos meses. Como puede verse, todavía falta de pintar algo. Y como puede apreciarse claramente, los guardarrailes que se están poniendo son los VIEJOS Y CONOCIDOS ASESINOS DE LOS MOTORISTAS.
Siempre se ha dicho que se pilla antes a un MENTIROSO que a un COJO.
Feliz Fin de Semana.
sábado, 12 de enero de 2008
La Pantalla del Ordenador...
El otro día compré, a través de internet, una pantalla de 17" TFT para el ordenador de mi hija la mayor. Tenía una pantalla de esas "gordas" de los años de la guerra de la Independencia, o de antes...
Y esta mañana, mi señora y yo, hemos cogido el coche y nos hemos ido a La Capital a llevar la pantalla a mi hija.
Nos estaban esperando, las dos, arregladas como para ir a una boda, de punta en blanco, como suele decirse. Hemos dejado la pantalla junto a su ordenador y, sin pararnos ni a rascarnos, nos hemos ido los cuatro a comer a un restaurante típico, una especie de bodega, toda hecha en ladrillos y con lámparas estilo medieval colgadas del techo.
La comida y el ambiente de los cuatro alrededor de las viandas, perfecto, la armonia, magnífica, todo en su justo sitio y en su justa medida.
Al volver a casa he quitado la vieja pantalla del ordenador de mi hija y le he instalado la nueva pantalla plana. Mi hija no cabía de gozo. Y claro, la hija pequeña tiene los mismos derechos que la mayor, por tanto, después de la vuelta a Mi Localidad, le he hecho una transferencia a su cuenta bancaria, via internet, por el mismo importe del precio de la pantalla que he regalado a la mayor.
Así, las dos contentas.
Y lo que han dicho ellas:
- Como estamos en periodo de Rebajas, algo gastaremos en algún que otro trapito...
Me parece perfecto.
La mayor, con su dinero, que para eso trabaja, y la pequeña, con algo del dinero que le acabo de enviar.
Así somos los padres...Para nosotros ponemos problemas a la hora de gastar un dinero en algún capricho, pero para nuestros hijos no nos duele nada, es más, yo, contento con regalar a mi hija esa pantalla y con reponer ese mismo dinero en la cuenta de la pequeña. Siendo y estando ellas felices, yo ya he comido. Todo lo demás me sobra.
Feliz fin de semana
Y esta mañana, mi señora y yo, hemos cogido el coche y nos hemos ido a La Capital a llevar la pantalla a mi hija.
Nos estaban esperando, las dos, arregladas como para ir a una boda, de punta en blanco, como suele decirse. Hemos dejado la pantalla junto a su ordenador y, sin pararnos ni a rascarnos, nos hemos ido los cuatro a comer a un restaurante típico, una especie de bodega, toda hecha en ladrillos y con lámparas estilo medieval colgadas del techo.
La comida y el ambiente de los cuatro alrededor de las viandas, perfecto, la armonia, magnífica, todo en su justo sitio y en su justa medida.
Al volver a casa he quitado la vieja pantalla del ordenador de mi hija y le he instalado la nueva pantalla plana. Mi hija no cabía de gozo. Y claro, la hija pequeña tiene los mismos derechos que la mayor, por tanto, después de la vuelta a Mi Localidad, le he hecho una transferencia a su cuenta bancaria, via internet, por el mismo importe del precio de la pantalla que he regalado a la mayor.
Así, las dos contentas.
Y lo que han dicho ellas:
- Como estamos en periodo de Rebajas, algo gastaremos en algún que otro trapito...
Me parece perfecto.
La mayor, con su dinero, que para eso trabaja, y la pequeña, con algo del dinero que le acabo de enviar.
Así somos los padres...Para nosotros ponemos problemas a la hora de gastar un dinero en algún capricho, pero para nuestros hijos no nos duele nada, es más, yo, contento con regalar a mi hija esa pantalla y con reponer ese mismo dinero en la cuenta de la pequeña. Siendo y estando ellas felices, yo ya he comido. Todo lo demás me sobra.
Feliz fin de semana
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