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lunes, 16 de marzo de 2015

Nieve con la moto


Ayer salimos 13 amigos moteros a dar nuestra consabida ruta motera dominical. El día amenazaba con lluvia o con nieve, pero no hicimos caso. Somos así. Pensábamos que el tiempo nos acabaría respetando pero...¡¡cuán equivocados estábamos¡¡

A 40 km. de casa empezaron a caer unas "pequeñas gotas" de nieve. El frío comenzó a hacerse notar en las puntas de los dedos, y un poco más adelante y con todo el cielo totalmente cerrado y gris plomizo, empezó a nevar. Pero nosotros seguimos. Volvimos a pensar que duraría poco y que al cabo de unos kilómetros dejaría de nevar...¡¡Volvimos a equivocarnos¡¡

Ruteamos durante unos 10 km. más y las ráfagas de nieve iban en aumento, pegándose a las pantallas de los cascos e impidiendo ver con normalidad. De pronto, el compañero que iba al frente de la "manada" echó el intermitente derecho en un cruce y paramos todos.

- ¡No podemos seguir...vamos a volver...¡

Esa fue la decisión unánime de todos, de los 13. Así no se podía seguir. Estábamos tocando un tema "resbaladizo", y nunca mejor dicho.

Dimos la vuelta y a los pocos kilómetros dejamos atrás la nevada. Llegamos al punto de origen y celebramos el almuerzo en nuestro bar de siempre, el que empleamos como Sede para comenzar nuestras rutas y para terminarlas.

El almuerzo, bueno, rápido, abundante y económico. No hay mal que por bien no venga. Y bien está lo que bien acaba. Pero ese ya es otro tema.

Feliz semana.

domingo, 1 de febrero de 2015

Salida Motera


Hoy hemos salido siete amigos moteros a dar una vuelta con nuestras máquinas y a almorzar, como cada domingo, en algún lugar préviamente seleccionado.

El día era ventoso. Demasiado. Afortunadamente, tanto a la ida como a la vuelta, no ha habido problemas con el maldito viento dado que nos pillaba o bien "de culo" o bien de frente. Tan solo en un pequeño quiebro que hemos dado en la ruta, un quiebro de 90 grados y durante 15 kilómetros, que nos ha pillado totalmente de costado y nos hacía ir "escorados" a nuestra izquierda tratando de neutralizar la fuerza del viento.

Afortunadamente no ha habido ningún problema.

Hemos llegado al sitio, hemos almorzado bien, abundante y relativamente barato y, después de una amena sobremesa con unos cafés y viendo cómo se inclinaban y se recuperaban los árboles que teníamos frente al ventanal del local donde estábamos almorzando, hemos emprendido el regreso a casa.

No hay cosa que más me desagrade y que más miedo me dé que el fuerte viento subido en una moto, y más si ese viento viene de costado. En esos casos sólo nos queda extremar la precaución.

Como siempre suele decirse en estos casos: ¡Bien está lo que bien acaba¡ El domingo que viene, más.